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La Asociación Amigos de Sárnago recibe la Tésera de Hospitalidad Celtibérica de Gotor

El sábado 25 de septiembre de 2021 la Asociación Amigos de la Celtiberia hizo entrega de la tésera de la hospitalidad a la Asociación de Amigos de Sárnago, un pueblo en peligro de extinción que estos «empecinados celtíberos» han logrado levantar y hacer notar como ejemplo de la «España vaciada». Carmelo Romero de la Asociación Amigos de la Celtiberia hizo una Lauda memorable le sobre estos méritos.

El encuentro se organizó con el objetivo de revivir experiencias y de afrontar futuros retos. Los organizadores explicaban que «para volver a sentir vivencias basta aflorar recuerdos; pero afrontar futuros retos conlleva trabajar en los presentes y arrimar el hombro».

Sárnago, ahora pedanía de San Pedro Manrique, en la sierra de la Alcarama de las tierras altas de Soria, continúa gozando de vida gracias a un puñado de sus antiguos vecinos convertidos en emigrantes en otros pueblos y ciudades de España, y gracias, sobre todo a  sus hijos y sus hijas, a sus nietos y sus nietas –ahora casi doscientos cincuenta miembros de la Asociación de Amigos de Sárnago– que han mantenido la voluntad, el esfuerzo y el trabajo colectivo para que su pueblo, muerto y abandonado en los registros oficiales, siga estando vivo cuando cualquiera de ellos vuelve a pasar unos días.

Esto vino a decir Carmelo Romero en Gotor, cuando los amigos de la Celtiberia entregaron el merecido premio a esa Asociación de Amigos de Sárnago, ahora presidida por el joven Mikel Ramos Inza y que durante muchos años ha tenido –y sigue teniendo- como firme puntal a José Mari Carrascosa.

Historia del premio

En el mundo celtíbero la hospitalidad era una costumbre muy asentada que permitía establecer vínculos de mutua protección entre individuos o comunidades. Estos pactos quedaban recogidos en las denominadas “Tesserae Hospitales”, téseras, planchas sobre las que se realizaba la inscripción de amistad (hospititum) que sellaba el pacto. En ella aparecía el nombre de la persona que realizaba la alianza, los grupos familiares al que pertenecían o la ciudad de procedencia. Los participantes en el pacto de hospitalidad guardarían cada una de las partes de la tésera, que serían similares o encajarían entre sí.

El bronce era el soporte más habitual, aunque también las hay de cerámica y plata. Adoptaron formas muy diversas: cuadrangulares, geométricas, con formas de animales e incluso de manos entrelazadas que enfatizaban la idea de un apretón de manos. Las más comunes jabalíes y bóvidos, aunque también hay peces, aves, delfines, équidos…

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